El desarrollo de capacidades tecnológicas, la internacionalización y una mayor colaboración entre compañías mineras y proveedores aparecen como factores decisivos para enfrentar los nuevos desafíos de la industria y proyectar la ingeniería chilena hacia nuevos mercados.
La minería chilena enfrenta un escenario marcado por yacimientos cada vez más complejos, menores leyes minerales y una creciente necesidad de aumentar productividad, eficiencia y sustentabilidad. Frente a ese desafío, el papel de los proveedores está adquiriendo una importancia estratégica.
Esa fue una de las principales conclusiones de la presentación realizada por Corporación Alta Ley, centrada en el rol que cumplen las empresas proveedoras en el presente y futuro de la industria minera y en las oportunidades existentes para desarrollar tecnología, servicios especializados e ingeniería desde Chile hacia el mundo.
Durante la exposición se destacó que la minería continúa siendo una actividad fundamental para la economía chilena. De acuerdo con las cifras presentadas, representa el 59% de las exportaciones del país, cerca del 13% del PIB nacional y alrededor del 10% de los ingresos fiscales, además de generar un importante impacto sobre el empleo directo e indirecto. Alta-Ley
Sin embargo, producir más ya no depende únicamente de aumentar capacidad operacional.
Más tecnología para enfrentar una minería más compleja
Uno de los datos expuestos fue la disminución de aproximadamente 45% en la ley del mineral entre 2002 y 2024. A ello se suma el desafío de la productividad laboral, configurando un escenario en el que las operaciones requieren incorporar más tecnología, automatización, conocimiento especializado y nuevas soluciones para mantener o incrementar sus niveles de producción. Alta-Ley
Es precisamente en este punto donde las empresas proveedoras adquieren una nueva dimensión.
La compañía minera forma parte de una cadena mucho más amplia integrada por contratistas, fabricantes de equipos y una extensa red de proveedores grandes, medianos y pequeños que aportan soluciones a los diferentes procesos de la operación.
Según los antecedentes expuestos, por cada dólar de PIB generado directamente por la minería se producen US$0,78 adicionales en sectores vinculados a proveedores. Asimismo, la cadena de proveedores genera aproximadamente tres veces más empleo que el asociado directamente a las compañías mineras y sus contratistas. Alta-Ley
Para las empresas de ingeniería y suministros técnicos, la conclusión es especialmente relevante: el proveedor ya no debe entenderse únicamente como un abastecedor, sino como un socio capaz de resolver desafíos productivos de la industria.
De exportar minerales a exportar minería
Uno de los conceptos centrales de la presentación fue la necesidad de que Chile avance desde la exportación de minerales hacia la “exportación de minería”.
Esto significa transformar el conocimiento acumulado durante décadas de desarrollo minero en una oferta exportable de ingeniería, tecnología, software, equipos, innovación y servicios especializados.
Chile cuenta actualmente con aproximadamente 8.428 empresas que desarrollan soluciones vinculadas a maquinarias, equipos, servicios y tecnologías para minería. Sin embargo, solo alrededor de 639 de ellas exportan a aproximadamente 63 países. Alta-Ley
La oportunidad, por tanto, sigue siendo significativa.
La exposición mostró además que cerca del 75% de las exportaciones de proveedores mineros chilenos se dirige a América Latina, con Perú como principal destino. Norteamérica representa una participación considerablemente menor, mientras mercados como Canadá, Estados Unidos, Australia y Europa todavía presentan un amplio espacio para crecer. Alta-Ley
La tendencia, sin embargo, es positiva. Particularmente relevante ha sido el crecimiento de los servicios especializados: las exportaciones asociadas a ingeniería, consultoría y asesorías habrían aumentado desde aproximadamente US$43 millones en 2017 hasta US$220 millones en 2023. Alta-Ley
Internacionalizarse es más que exportar
Otro de los mensajes relevantes para los proveedores fue la diferencia entre exportación e internacionalización.
Mientras exportar puede significar concretar ventas hacia otro país, internacionalizarse implica desarrollar una presencia sostenida en un mercado, comprender su estructura, adaptar la solución, generar redes comerciales y conocer las particularidades de sus operaciones mineras.
Para una empresa chilena, esto supone adquirir nuevas capacidades, acceder a financiamiento, estudiar mercados y adaptar su propuesta tecnológica a realidades productivas que pueden ser muy distintas de las nacionales. Alta-Ley
Brasil fue mencionado como un buen ejemplo. Aunque geográficamente cercano, su industria posee particularidades diferentes a las chilenas, entre ellas una fuerte presencia de la minería del hierro. Una solución desarrollada para operaciones de cobre no puede presentarse automáticamente bajo el mismo discurso comercial ni necesariamente bajo las mismas condiciones técnicas.
La capacidad de comprender esas diferencias puede transformarse en una ventaja competitiva para los proveedores nacionales.
Programas para acelerar el desarrollo de proveedores
La presentación también repasó distintas iniciativas orientadas a fortalecer el ecosistema proveedor.
Entre ellas se encuentra un portafolio con alrededor de 70 empresas que desarrollan tecnologías con capacidad exportadora; el programa Mining Booster, que busca preparar proveedores para procesos de internacionalización; y el Observatorio de Proveedores, plataforma pública que reúne alrededor de 3.000 empresas registradas. Alta-Ley
También se destacó el espacio de innovación desarrollado en Expomin, los programas de capacitación vinculados a descarbonización y medición de huella de carbono, y distintas instancias destinadas a vincular a proveedores con potenciales clientes y compañías mineras.
El denominador común es la colaboración.
Uno de los problemas señalados durante la charla es la desconexión que puede producirse entre una tecnología desarrollada por un proveedor y las necesidades, estándares o condiciones regulatorias de una operación minera.
La propuesta es abordar esos desafíos desde etapas tempranas, integrando proveedores, compañías mineras, academia e instituciones públicas, de modo que las soluciones puedan desarrollarse considerando desde su origen las condiciones necesarias para su implementación. Alta-Ley
Una oportunidad para los proveedores de SUTMIN
Para las empresas asociadas a SUTMIN, esta transformación abre una oportunidad especialmente relevante.
La demanda futura de la minería no estará determinada únicamente por disponibilidad de productos, sino crecientemente por la capacidad de los proveedores para aportar ingeniería, innovación, digitalización, productividad, sustentabilidad y soluciones tecnológicas especializadas.
Chile ya posee experiencia operacional, conocimiento minero y una industria proveedora desarrollada. El siguiente paso consiste en transformar esas capacidades en soluciones escalables y competitivas internacionalmente.
La exposición de Corporación Alta Ley dejó, en ese sentido, un mensaje claro: una minería más productiva y sostenible requiere proveedores más sofisticados, innovadores y conectados con los desafíos reales de las operaciones.
Y el crecimiento de esa industria proveedora no solo fortalece a las empresas que la integran. También permite que Chile avance hacia una nueva etapa: además de ser uno de los principales productores mineros del mundo, convertirse en un país capaz de exportar el conocimiento, la ingeniería y la tecnología construidos alrededor de su minería.